Ania Jackowska, ¡misión cumplida!
¡Ania ya ha finalizado su Ridexperience, a bordo de su BMW 650 GS calzada con los Metzeler Tourance EXP! Os recordamos que Ania Jackowska es una chica polaca de 32 años de edad que un día decidió realizar un fantástico viaje en moto que la llevaría desde su tierra natal, en Varsovia, hasta las lejanas tierras sudamericanas.
En este blog os hemos narrado algunas de sus etapas, atentos a las vicisitudes que la propia Ania nos contaba en primera persona. En el último post que le dedicamos, la habíamos dejado luchando contra los fuertes vientos de la Patagonia, un obstáculo complicado tanto para ella como para su moto, pero un obstáculo que no ha podido con el gran entusiasmo, determinación y espíritu de esta motorista que, al igual que muchos hombres, ostenta una pasión desmesurada por la aventura y las motos.
Superada la Patagonia, Ania se dirigió hacia Buenos Aires para aclimatarse nuevamente a la dimensión urbana antes de tomar rumbo, esta ocasión en avión, hacia París y desde allí alcanzar finalmente Varsovia. 850 kilómetros recorridos en perfecta soledad, descansando cuando le era posible y comiendo en la carretera pan fresco, embutido y queso de cabra. Un trayecto que le ha llevado a afrontar subidas, hasta llegar a los 4.200 km sobre el nivel del mar, y a adentrarse por carreteras tortuosas sin asfaltar enfrentándose a las imprevistas caídas de grandes rocas en el camino. Un último esfuerzo para alcanzar Salinas Grande (situada en la provincia de Córdoba), una extensión ilimitada de sal de 8.290 kilómetros cuadrados. Una ‘explanada’ de color claro que refleja mucho la luz del sol y provoca una enorme molestia en los ojos del conductor. Una extensión sobre la cual, sobre todo en los tramos secos, Ania pudo testar moto y neumáticos. Según los trabajadores de la zona, un terreno que, si está húmedo, es tan ácido que desaconsejan atravesarlo con vehículos calzados con neumáticos.
Esta foto que os proponemos, tal y como explica Ania en su diario, forma parte de su álbum de familia. Teniendo en cuenta que esta aventura en moto la hemos compartido todos juntos, así como la de otros motoristas cuyas gestas hemos traído a este blog, tiene todo para ingresar en los relatos de la Comunidad Metzeler y por tanto de nuestra ‘familia’. ¡Gracias Ania!















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