¡El capitán Kirk ‘navega’ sobre la BMW R1200RT y los Metzeler Roadtec Z6 Interact!
Si soy fanáticos de la legendaria saga Star Trek habréis ‘flipado’ con este titular, ¿verdad? “¿Cómo que el capitán Kirk pilota una BMW?”- os habréis preguntado. La respuesta la descubriréis si seguís leyendo este post, en el que añadimos íntegra la carta ‘intergaláctica’ que a través de sondas espaciales hemos recibido hace unos días en Ridexperience. En ella, James Tiberius Kirk, capitán de la Enterprise y probador de motos en sus ratos libres para la revista española Motoviva, nos cuenta su propia experiencia a bordo del vehículo terráqueo que más se podría parecer en sensaciones a su usual nave galáctica: la enorme BMW R1200RT. Esta motocicleta alemana, para la ocasión y como equipamiento de serie en nuestro país, está calzada por los Metzeler Roadtec Z6 Interact, unos neumáticos ideales para el turismo deportivo que, gracias a su tecnología Interact, pueden enfrentarse a cualquier travesía sideral, ¡y desafiando todo tipo de condiciones en el viaje, inclusive agujeros negros o lluvias de asteroides!
“Al habla el Capitán James Tiberius Kirk desde la nueva Enterprise. La última evolución de una de las ‘naves estelares’ más míticas del espacio. Nada mejor que una buena ruta por el espacio para dilucidar si el trabajo realizado por BMW ha servido para alcanzar la cima del universo interestelar.
Debo reconocer que esperaba con ansiedad esta nueva evolución de la Enterprise que esta vez, y por propio deseo del capitán que soy yo, tendría todo el equipamiento necesario para atravesar el espacio sideral de una punta a otra. En las largas rutas interestelares es necesario disponer de una nave adecuada para poder superar cualquiera de los retos que se nos puede presentar y doy fe que la nueva Enterprise RT1200RT cumple su objetivo de forma excelente. Su nueva evolución mantiene inalterado el carácter navegador del que tanto presume además de ofrecernos unas cualidades en la batalla poco usuales en este tipo de naves que priman por delante de todo, las largas rutas espaciales.
El equipamiento del que disponemos es casi ilimitado y podríamos empezar por enumerar la suspensión electrónica que, aunque ya sea “vieja” conocida, no deja de sorprendernos por su facilidad de gestión y la posibilidad de alterar los reglajes de la nave para adaptarlos a las circunstancias ya sea atravesando una nube de meteoritos en solitario u observando una bonita aurora boreal disfrutando de una agradable compañía. Podemos seguir nombrando el brusco pero eficaz control de aceleración y es que todos conocemos a nuestro Doctor Spook particular que intenta llevar la maquina más allá de su límite. Los desaceleradores, además de ofrecernos efectividad y dosificación, cuentan con el sistema ABS, que nos permitirán también poder efectuar maniobras evasivas de emergencia ante los ataques de cualquier nave Klingoniana sin tener ningún miedo a perder el control. Para visitar fríos y oscuros lugares de la galaxia nada mejor que nuestros aumentadores de temperatura corporales situados en nuestras manos y nuestras posaderas con intensidad graduable que harán de la experiencia un placer para el pilotaje. No debemos olvidar tampoco la pantalla regulable electrónicamente que, por una vez y sin que sirva de precedente es capaz de resguardar tras ella a los seres más altos de la galaxia ofreciendo una protección excelente ante cualquier tipo de inclemencia estelar. Para nuestras largas rutas pacificadoras del universo que mejor que el fijador de velocidad que podemos regular a nuestro deseo para conseguir un ritmo de crucero relajado y tranquilo que as u vez, es tan fácil de desconectar como apretar cualquiera de los frenos, el acelerador o incluso el embrague. Nuestro completo ordenador de abordo nos ofrecerá los datos más útiles con tan solo pulsar un botón. La temperatura exterior, el estado del aceite de nuestro propulsor, la presión de nuestros neumáticos e incluso la posible distancia a recorrer antes de tener que recargar combustible. El equipo de sonido perfectamente integrado es de fácil manejo aunque pilotar y sintonizar ondas FM es un tanto complicado. La capacidad de carga, como no puede ser de otra manera en un crucero estelar, es magnífica y además de las maletas laterales de gran capacidad y fácil desmontaje, disponemos también de una útil guantera en la parte delantera. Además, también tenemos a nuestro servicio el caballete central que nos ayudará en las tareas de carga. Otro de mis caprichos ha sido la instalación de un silenciador fabricado por la prestigiosa marca Akrapovic que además de mejorar el rendimiento del motor, nos ofrece un sonido brillante y nada escandaloso.
Como ya has visto, la lista de extras que equipa este modelo es impresionante y todo hace presagiar que el resultado sea excelente pero para eso debemos ponernos manos a la obra y surcar el espacio en busca de las aventuras más fantásticas donde podamos poner a prueba a la nueva Enterprise.
La comodidad de sus instalaciones empiezan en los asientos de mandos tanto del capitán, como del segundo de abordo que dispone de un amplio espacio operativo y de unas butacas, porque es de justicia llamarlas así que nos permiten tener ganas de seguir navegando aún y cuando acabamos de terminar una dura jornada interestelar. El acceso a la parte trasera es algo más complicada de lo que parece pues las maletas son muy grandes y pasar la pierna por encima no es nada fácil como tampoco lo es aguantar los más de 250 Kg mientras alguien sube en el estribo para subir en ella. De todos modos, una vez alcanzada la posición, posiblemente tengamos al segundo de abordo más contento de toda la galaxia pues tanto la protección aerodinámica como la temperatura regulable como el acolchado del asiento son simplemente perfectos. Desde el puesto de mandos destaca la visión trasera que nos ofrecen sus retrovisores también integrados en la nave y que, al contrario de lo habitual, podemos ver bajo nuestros brazos y no por encima de ellos. Después del chequeo general, basta con un simple toque al botón para que el ronronear de nuestro viejo conocido motor Boxer nos embauque como el primer día. La ausencia de vibraciones una vez en marcha es impresionante tratándose de un motor bicilíndrico y es que, no en vano, el eje de compensación central que equipa nuestro propulsor trabaja de forma excelente. Los 110 CV que rinde son más que suficientes y es que con un par motor de 120Nm no se necesita mucha más caballería. Todo eso se lo debe al nuevo diseño del motor ahora con culatas DOHC de cuatro válvulas y doble árbol de levas en cabeza por cilindro. El régimen máximo ha aumentado hasta las 8.500 revoluciones y aunque no es necesario ni útil llegar tan alto en el marcador, se ha ganado contundencia en bajo y medio régimen. Debemos definirla como una nave voluminosa que no pesada y es que además de ofrecer lo mejor de si misma para realizar kilómetros y kilómetros sin parar, gracias a una ergonomía prácticamente perfecta donde el piloto se integra como si de un molde se tratara, también nos permitirá una conducción alegre y hasta cierto punto deportiva que a más de un pequeño caza le costará seguir nuestro ritmo y es que una vez más, las apariencias engañan y si tienes la posibilidad de probar una, te sorprenderá como a mi la sensación de ligereza y agilidad que la nueva evolución de la Enterprise ofrece a sus pilotos”.

















Dejar un comentario