Javier Huertas “Hanzo” nos cuenta en primera persona su experiencia en la Jornada de Convivencia Centro Penitenciario “La Moraleja”, una actividad pionera en España y muy valorada por los internos, que ven en los motoristas un claro ejemplo de lo que significa el respeto y la libertad. Allí, 150 motoristas y 300 internos participaron en los ‘Módulos de Respeto’, una actividad que busca la reinserción y socialización de los presos:
“La mañana del domingo 6 de junio, 150 motoristas esperábamos a las puertas del Centro Penitenciario “La Moraleja de Dueñas (Palencia) para realizar una jornada de convivencia con más de 300 internos participantes en los llamados “Módulos de Respeto”, una actividad que pretender acercar el mundo de la moto y sus valores como una herramienta para facilitar la reinserción.
Los controles de seguridad son estrictos, vamos pasando lentamente hasta llegar por fin delante de una última puerta, que nos separa del patio de la prisión, todos estamos algo nerviosos se aprieta con fuerza el acelerador, por fin se abre y un centenar de motores se abren paso llevando un soplo de libertad hasta el interior entre aplausos. Nada más parar empezamos a ver manos que quieren estrecha la tuya, descubres caras que llegan con una sonrisa, descubres a gente que aprecia tu gesto con un abrazo y una simple frase que te llega “hoy me has alegrado el día”. Descubres que no todo lo que está a este lado de la verja es malo, descubres que en ocasiones las circunstancias marcan el futuro de una persona… Creo que en este día todos compartimos y aprendimos de los demás, aunque para muchos la pregunta será qué hacen unos motoristas en el interior de una prisión y para mi siempre será la misma respuesta: es el reconocimiento a un colectivo cansado de etiquetas que le tachan de irresponsables y potencialmente peligrosos en carretera, al que por fin se le reconocen unos valores de compañerismo y solidaridad que merecen ser especialmente trasmitidos. De este día me he ido con muchos recuerdos, pero sobre todo me quedo con reconocer en quien está al otro lado de las verjas, al ciudadano que un día cometió un error y que una vez cumplida su condena, tendrá la ocasión de reincorporarse a esta sociedad con mejores argumentos para aceptar un compromiso de convivencia. Porque todos los que vivimos apasionadamente este mundo sabemos que la moto es un compromiso de respeto y convivencia con todo lo que nos rodea, mi agradecimiento al Centro Penitenciario “La Moraleja” y al grupo motorista Coveredbacks por haber hecho posible esta iniciativa.”



